Desayuno con esta noticia.
Resulta que una emisora mexicana de radio, W-Radio, acaba de despedir a una de sus mejores periodistas justo después de que ésta diera su imagen para una campaña contra la violencia machista, en un país menos acostumbrado a esas cosas que el nuestro. Esa emisora es propiedad del Grupo PRISA, lo cual constata una vez más la deriva (cuesta abajo y sin frenos) derechista que emprendió el holding español hace ya unos años.
Pronto llegó la reacción: una serie de intelectuales y gente de la cultura del país han repudiado lo ocurrido.
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